Despertó en aquella pequeña habitación sin ventanas con un dolor de cabeza infernal, el olor a bilis le llegó directamente a sus pulmones, pues despertó encima de un charco de vómito, con fortuna, el suyo propio.

Tras un examen inicial, el individuo comenzó a recordar lo ocurrido, tardó varios minutos en recordar que se encontraba en una taberna de Ironforge. Tras otros minutos de reflexión se identificó: era Sigfreid, un guerrero enano o algo así…Aquel esfuerzo mental fue recompensado con otra media hora de sueño.

Finalmente, abrió de nuevo los ojos inviertiendo en ello el esfuerzo equivalente al que debería hacer un trol para pronunciar una palabra con más de dos consonantes y, como si de una revelación se tratara, recordó lo ocurrido ayer.

Que fiesta más de puta madre –concluyó con un hilo de voz.

Abrió la puerta de la habitación y la débil luz de una candela le deslumbró, lo que dificultó todavía más la ardua tarea de arrastrarse al baño. Durante su penoso trayecto, su barba tropezó con los restos de la noche pasada, que se fueron adhiriendo a la misma, dándole un tono tan alegre como pegajoso, además de dejar tras de si un rastro que bien podría haber sido la envidia del murloc más baboso de Azeroth.

Finalmente, llegó al baño. Se apoyó sobre el mueble donde guardaba sus productos de aseo1 tumbándolo con su peso, consiguió apoyarse con su mano izquierda en el suelo pero su pie derecho se cruzó con el mueble, dándose una ostia de 10d6. En el suelo, tras encontrarse con lo que él creía que eran sus piernas, decidió que no había sido tan buena idea ponerse las botas en las manos y los guantes de calcetines anoche2.

Una vez solucionado el problema de asociación, se levantó y se apoyó en la pica de su baño. Se miró en el espejo y se encontró a un enano bastante demacrado que le devolvió la mirada con asco. Su barba estaba deshilachada y llena de porquería, su piel estaba blanca y cubierta de sudor pegajoso, sus ojeras casi le llegaban a las rodillas y su expresión parecía haberse congelado en una mezcla de estupidez y aletargamiento. Bueno, parecía que el sueño le había mejorado el aspecto habitual.

Como si de un rayo de luz que iluminara su mente de 28 de inteligencia se tratara, recordó entonces el motivo de la fiesta de anoche: ¡hoy partía a Northrend junto a sus compañeros! Y tan sólo tenía diez minutos para asearse y revisar su equipaje. No era tarea ducharse en tan poco tiempo, pero él era el enano con los huevos más peludos que hubo parido madre3 y por su barba que iba a conseguirlo.

Así pues, utilizó su capacidad de convertir su piel en piedra y sacó la pulidora…

1– Los dos.

2– Nadie pareció entender su humor gráfico sobre el adjetivo “Caraculo”.
3– Debemos puntualizar que, técnicamente, su madre los tenía más peludos.

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Bueno, así comienza mi nueva narración. Después de las aventuras de Chem Stormstout (que tras haberlas releido me he dado cuenta que esto no es lo mío…a ver como termina esto), he decidido comenzar la narración de uno de mis personajes del WoW y sus aventurillas en Northrend (sólo lo llamo Rasganorte cuando sé que va a joder a alguien, se siente).

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