Viñeta #61

Sigfreid: Inaguramos hoy nuestra sección de entrevistas con la estrella de la actual expansión del World of Warcraft. Buenos días Señor Ner’zhul, ¿o prefiere ser llamado Arthas de Menethil?

Rey Exánime: Puedes llamarme “La Parca Destructora de Toda Vida”.

S: Bien, pues dígame La Parca Destr…eeeh…¿me permite llamarle simplemente Rey Exánime?

RE: Mmmmph…vale, pero tu alma será torturada durante mil años por esto.

S: Ah…bueno, y dígame, esto de ser el Rey Exánime, ¿cómo le llegó? ¿Fue vocacional?

RE: Bueno, yo antes era un chamán de Draenor, charlaba con los elementos por las tardes y colocaba tótems los jueves, una vida tranquila y honrada, ya sabes. Pero me junté con quien no debía y mira, aquí estamos.

S: ¿Se refiere al asunto de La Legión Ardiente? ¿Lo que condenó a la raza orca a convertirse en unos asesinos sanguinarios de sangre?

RE: Bueno, no fue así exactamente. Recuerdo que mi colega, Kil’jaeden, invitó a una fiesta a los orcos, y yo pensaba “Joder, que enrollados son estos demonios”. ¡Pero resulta que el muy cabrón había puesto droja en el ponche, y…BAM! ¡Convirtió a mi ex-raza en unos animales de bellota!

S: Bueno, hay quien dice que los orcos ya eran bastante bestias antes de aquello…

RE: ¡Tonterías! Cierto que teníamos unos brazos que parecían sacos de dormir rellenos de melones, y tal vez algo de caracter. ¡Pero eramos pacifistas! ¡Pacifistas!!! ¿¡Entiendes!? ¡¡¡Te convertiré en un zombie de gnoll revenío por decir eso, WAGGGHRRRH…!!!

S: Sí, claro, claro, disculpe. Ummm…¿qué decía del ponche?

RE: ¡¡¡…GRHGHHH!!! Oh, sí. El cabrón de Kil’jaeden le pidió a su camello, Manoroth, le echara no sé que mierdas en el ponche, y todos los orcos se convirtieron en unos asesinos sanguinarios menos yo, claro, que siempre he tenido muy mal beber y no probé ni gota. Y el asunto es que ya me olía la tostada, ¿eh? Que recuerdo bien que Manoroth me dijo “Toma, bebe de esto que te pondrá como una moto”.

S: ¿Ocurrió algo más en aquella fiesta?

RE:También recuerdo algunos jefes orcos le pidieron un extraño polvo demoniaco, y todos se fueron al baño a probarlo y, cuando volvieron, tenían todos una sonrisa desencajada y los ojos muy, muy hinchados…

S: Entiendo, ¿entonces fue eso lo que le convirtió en lo que es hoy?

RE: ¡Calla, calla! Eso fue el jodido de Gul’Dan, que me la jugó bien, ¿eh? Y mira que le tenía calado durante las clases de chamanismo, que yo sabía que era él quien me tiraba bolitas de papel mojadas con el capuchón del bolígrafo. Y también que era el que se meaba en el agua purificada de las clases de Tótems Hidroacuosos.

S: Entonces, ¿qué hizo Gul’Dan?

RE: Pues el cabrón, cuando vio que iba a dejar de mantener contacto con mis colegas demonios porque eran unos cabrones interesados, se fue él a ofrecerse para llevar a los orcos a la guerra, ¿te imaginas lo traicionado que me sentí?

S: Entiendo, ¿y qué pasó entonces?

RE: Pues cuando Gul’Dan la cagó (je), a mí se me ocurrió que sería buena idea poner tierra por medio, como dos o tres mundos más allá, ¿sabes? Por aquello de no molestar y tal, que uno es muy discreto. Pues bien, cuando intenté abrir unos portales para otros mundos (unos 200 o 300, poca cosa), ¡Draenor explotó! ¿Te imaginas la cara que se me quedó? ¿De qué coño hacen los planetas de hoy en día, que no aguantan ni un poco de energía demoniaca? ¡Menudo bochorno pasé cuando los otros orcos se me quedaron mirando con aquella cara de no entender nada!

S: Entonces los demonios le encontraron, ¿no?

RE: Sí, me arrancaron el alma de cuajo y la torturaron durante una eternidad. Los demonios son un poco desagradables cuando se les hinchan las pelotas, ¿sabes? Y bueno, me dijeron que o me iba a Azeroth a sembrar el caos y la miseria, o me llevaban a unos amigos suyos de la comisaría de Coslada, a que siguieran con el trabajo, y no pude negarme, ¿sabes?

S: Claro, claro. ¿Y qué pasó entonces?

RE: Bueno, pues mi espíritu terminó encerrado en un bloque de hielo de Northrend, y ahí estaba yo, aburrido como una ostra y con un poder acojonante. Así que me dediqué a crear unos pocos zombies y tal, por probar, y la cosa se me daba bien, ¿sabes? Jodidamente bien. Y aquí estoy, de funcionario de la Parca, matando, resucitando, volviendo a matar, rellenando papeleo, informes, personas…ya sabes, lo normal.

S: ¿Y qué pasó con Arthas? ¿Era conocido suyo?

RE: Ah, sí, el rubiales. Pues verás, el chico era el hijo de un Rey…y ya sabes la influencia y el nivel que da eso, que puedes trabajar en cualquier sitio por enchufe sin muchos problemas. Y claro, el chico apuntaba maneras en el arte de ser (un pijo de) la Muerte y…mira, no pude negarme a contratarlo.

S: Así que fue por enchufe, bien, bien…¿y qué tal se portó el chico?

RE: Ah, pues bien, muy bien. Cuando terminó sus prácticas como becario comenzó muy fuerte. Mató a su padre y tal. Y luego estuvo todo eso de la invasión de su propia tierra. E hizo muy buena amistad con mis subordinados Kel’Thuzad y Anub’Arak.

S: No he podido evitar que le gustan los nombre con apóstrofes, ¿se debe a algún tipo de fetiche?

RE: …

S: Disculpe, eso ha estado fuera de lugar.

RE: Nada, tranquilo, es que la pregunta me ha dejado un poco frío. ¡¡¡Jajajajaja!!!, ¿lo pilla? ¡Frío!

S: Eh…sí, claro. Jaja. Permítame un par de pregunta más, ¿cómo se siente tras haberse convertido en el protagonista de una expansión? ¿Y qué opina de la próxima expansión, Cataclysm?

RE: Estaba más que claro que yo tenía que ser una estrella tarde o temprano, eso no me sorprendió nada, y me agrada poder dar a los héroes una diversión sana y saludable. Y una muerte agoniosa e inmisericorde, claro está.

S: ¿Y respecto a Cataclysm?

RE: Calla, calla, no me mentes a la bicha…¡He dejado de ser la estrella antes de empezar, joder! Pero todo es inútil, todos los esfuerzos de Blizzard no sirven de nada.

S: ¿Es consciente que se ha pasado toda la expansión repitiendo lo mismo y los héroes cada vez han ido ganando más terreno?

RE: …

S: Eh…bueno, para terminar quería proponerle un pequeño juego. Yo le digo una palabra, y usted me tiene que responder otra, ¿preparado?

RE: Síempre estoy preparado.

S: Helado.

RE: Trono, bueno, no, culo.

S: Recuerde que sólo se puede decir una palabra. Alamuerte.

RE: Cabrón.

S: Cruzada.

RE: Desviados.

S: Arthas.

RE: Beckham.

S: Bien, pues eso es todo por hoy. Espero que volvamos a encontrarnos en otra ocasión.

RE: Claro, ¿y qué de paso te suelte un par de épicos, eh cabronzuelo? Mejor te espero en el Ángel de resurreción, que es donde te pasarás más rato, ¡mwahahaha!

S: …Un saludo y hasta la próxima.

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