Sigfreid: Hoy, en Entrevistas con olor a trol, tenemos el placer de poder hablar con uno de esos personajes emblemáticos que han hecho del Warcraft lo que es. Presentamos a Illidan Stormrage, bienvenido al programa Illidan.

Illidan: Hola cielo. Lo primero decirte que cuando me llamaste para venir a tu programa, me tuve contener para no dar saltos como una loca. Lo segundo es que tienes un gusto terrible para elegir el mobiliario.

S: Aham…gracias, sí. Intentaré solucionar lo del mobiliario cuando la productora, Sigfreid TV, se digne a usar el Photoshop.

I: Pues sí cariñet seguro que esto ganaría muchísimo con las paredes color caqui.

S: Bien, bien. Y dígame Illidan, ¿cómo está pasando estos días desde la salida de la expansión?

I: Pues mal, muy mal. Añoro esas visitas nocturnas. Ahora, las paredes del Black Temple se me caen encima.

S: ¿Y cuales son sus planes de futuro, señor Illidan?

I: Por favor, llamame Illi, encanto.

S: …NO. Quiero decir, mejor no.

I: Bueno, como quieras. Pues en cuanto a mis planes, había pensado en cambiar el Black Temple…¡y convertirlo en el pub más marchoso de Terrallende! ¡Se llamará Pink Temple, y se servirían unos cócteles de fantasía que te pondrán las pestañas de punta!

S: Um…suena…bueno, no sé si en Terrallende habrá ese tipo de clientela.

I: Bueno, la gente de por aquí está un poco out, sobretodo la mayoría de los miembros de la Horda, no te lo tomes a mal, pero creo que no estáis preparados para este local.

S: Lo ha dicho.

I: ¿El qué?

S: El “¡NO ESTÁIS PREPARADOS!” *risas*

I: Ah, sí, bueno. Deformación profesional, ya sabes. *risas* En la beta, solía decir a los jugadores “HOLA GUAPOS, TENGO EL OJETE MORENO

S: *risa..tos repentina* Ejem…ya veo…

I: Pero se ve que a los beta testers les entraba sudores fríos, y al final tuve que cambiar la frase. Y es una lástima, a mí me gustaba.

S: Entiendo. Y ahora, si le parece bien, háblenos un poco de su etapa antes de la primera expansión del World Of Warcraft.

I: Ah, sí…como añoro esos tiempos. Pues verás, estaba yo con mi hermanito Malfurion y esa cachonda de Tyrande cuando sufrimos el ataque de la Legión Caliente.

S: Ardiente.

I: Es casi lo mismo.

S: ¿Puede explicarnos el motivo de dicho ataque?

I: Bueno, algunos dicen que fue el abuso de la magia del Pozo de la Eternidad por parte de los nuestros, de los Altonato. Pero yo creo que fue culpa del cambio climático.

S: Eso no suena muy creible.

I: Oj, que poco crédulo que eres, pelirrojo.

S: ¿Y qué pasó luego?

I: Bueno, como yo sabía que el mojigato de mi hermano cargaría las culpas de lo ocurrido al Pozo de la Eternidad al ganar a la Legión Ardiente, guardé un par de frasquitos del pozo durante la guerra. ¡Y menos mal que lo hice, porque el Pozo de la Eternidad explotó! ¡Si no fuera por mí, no quedaría magia en este mundo!

S: ¿Y cómo se lo tomó su hermano?

I: Malfurión se enfadó mucho cuando me vió crear un nuevo Pozo de la Eternidad para nuestra raza, así que me encerró en un loft subterraneo. Eso sí, los muy maricones no destruyeron el pozo, no, ¡se lo quedaron para mantener su inmortalidad! Panda de desagradecidos…

S: Fue una condena muy dura.

I: Pues sí, hubiera matado por una baraja de cartas.

S: ¿Y como quedó en libertad?

I: Pues Tyrande, que pasaba por allí, me liberó. Aunque claro, los 10.000 años que pasé allí encerrado no me los quita ni Sargeras.

S: ¿Le liberó? ¿Así sin más?

I: Bueno, me dijo que necesitaba mi ayuda, así que mira, tuve que ayudarla, uno que es así de bonachón…

S: ¿Y Malfurion? ¿No tuvo nada que decir al respecto?

I: Calla, calla. El muy cínico me dijo que yo nunca debí haber sido liberado, ¡y eso que les ayudé a derrotar a la Legión! Como siempre, aceptan mi ayuda, pero luego tiran a mí toda la culpa.

S: Muy injusto, sin duda. ¿Fue entonces cuando fue a Black Temple?

I: No, no. Durante mi libertad me encontré al chulazo de Arthas y me recomendó chupar de una cabeza. Yo ya me estaba poniendo de rodillas cuando me dijo que no, que él la cabeza de Gul’Dan, un artefacto demoniaco del que debía chupar toda su magia. Y mira, cuando me lo pidió con aquellos ojillos azul lechoso, no pude decir que no.

S: ¿Absorbió toda la magia de Gul’Dan?

I: Pues sí, ¡y no veas el subidón que me dió! ¡Incluso un manager de Sargeras vino a visitarme! Kil’Daejen, un demonio la mar de simpático, me dijo que me daría toda la magia que quisiera a cambio de acabar con un tal Rey Liche. Y claro, tuve que aceptar.

S: Parece que promocionó en muy poco tiempo.

I: Ya ves, ¡y sin tener que poner el culo! *risa malvada* Lo que pasa es que asaltar un continente lleno de no-muertos no es fácil, ¿sabes? Así que tuve que pedir ayuda a unos viejos compañeros de parranda, los Altonato.

S: ¿Se refiere a los elfos que practicaban la magia?

I: Así es, los pobres terminaron en el fondo del mar cuando el Pozo de la Eternidad explotó. Y se ve que allí abajo se convirtieron en mitad elfo mitad sepia. Ah…*suspira* aquellos si que eran buenos tiempos: poder, magia y un ejército de soldados fornidos con tentáculos…

S: ¿Y como le fué? Lo de atacar al Rey Liche, me refiero.

I: Uf, ¡un desastre total! Mira, primero intenté robar el Ojete de Sargeras para intentar producir un pequeño desastre natural, y destruir El Glaciar de Hielo, que es donde está el Trono de Hielo, y a su vez donde descansa el Rey Liche. Pero me salió mal la jugada.

S: Entiendo.

I: Pues los demonios no lo entendieron. ¡Las muy zorras no tienen ni un ápice de paciencia! Así que decidí que sería buena idea huir a Terrallende y esconderme durante un par de siglos, a ver si así se les pasaba el enfado…

S: ¿Es en ese momento cuando se hizo con Black Temple?

I: Pues sí, en aquel momento el dueño del lugar era Magtheridon, pero con mis amigos naga y los elfos de la sangre (¡un beso bien grande y caliente para todos!), me fue fácil hacerme con el control. Pero ninguna victoria es para siempre, y Kil’Jaeden me encontró y me dio un Ultimatum.

S: ¿Cuál era?

I: O mataba al Rey Liche, o me tendrían que recoger con rasqueta del suelo.

S: Oh…

I: Y mira, allí que fui yo, a lanzarme de cabeza contra los ejércitos del Rey Liche. Y el muy maricón del Arthas me interceptó y me dejó herido de la muerte. Así que escapé como pude y aquí estamos, refugiados tras los muros del Black Temple, y más aburrido que un percebe en bicicleta.

S: Ya es una lástima ya. Y también es una lástima que se nos esté acabando el tiempo, pero antes de irnos…¿Le apetecería participar en un pequeño juego? Yo digo una palabra y usted debe responder lo primero que le venga a la cabeza.

I: ¡Sí, sí! ¡Un juego, que diver! *da unas palmadas nerviosas*

S: Empiezo pues: Magia.

I: Popper.

S: Elfo.

I: Pene.

S: Elfa.

I: Pene.

S: …Bien, terminamos pues esta entrevista con uno de los enemigos más temidos durante la Burning Crusade, ¡un saludo a todos los trol que nos están leyendo!

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